3 de abril de 2010

Pregón Pascual



(Escuchar aquí)

Cristo Jesús, que por amarnos murió, resucitó de los muertos. Esta es la condensación más grande de nuestra fe (Hch 10, 34-43). Esta es la promesa cumplida del amor del Padre y el fundamento último de la esperanza más honda y radical del ser humano.

Jesús, el Señor, está vivo. Su amor fue más fuerte que la muerte.

En este día se hacen nuevas todas las cosas; se alegra el cielo y se goza la tierra (Salmo 95, 11), todo se llena de una luz brillante y generosa. Se disipan las tinieblas y se alejan los miedos. Es la Pascua, el paso de Dios derribando a los soberbios y enalteciendo a los humildes, como lo había predicho desde antiguo.

Este es el tiempo de gracia que lava las culpas y ofrece al triste consuelo. Es nuestra fiesta, nuestra alegría; sepultados con Cristo, renacemos a la vida del Reino. Jesús, nuestra Pascua, muriendo ha destruido nuestra muerte y resucitando a restaurado nuestras vidas para siempre.

Hoy rompe la clausura
del surco empedernido
el grano en él hundido
por nuestra mano dura;

y hoy da su flor primera
la rama sin pecado
del árbol mutilado
por nuestra mano fiera.

Hoy surge, viva y fuerte,
segura y vencedora,
la Vida que hasta ahora
yacía en honda muerte;

y hoy alza del olvido
sin fondo de la nada
al alma rescatada
y al mundo redimido.
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El Pregón Pascual en esta versión una adaptación del tradicional himno del Exultet publicado por el Cantoral litúrgico de la Conferencia Episcopal española. Utiliza una melodía tradicional alemana, aquí modulada y trabajada con ritmo chileno para su uso pastoral. Cantan Teresa Larraín y Cristóbal Fones, SJ. Puedes bajar la letra y los acordes aquí (Pregón Pascual).