16 de agosto de 2009

Lo que agrada a Dios



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Lo que agrada a Dios no son nuestras pirotecnias espirituales; ni siquiera el complejo andamiaje de los logros acumulados cada día. El pone sus ojos en el corazón humano, que sabe imperfecto, frágil y dependiente; anhelante, vivo y soñador.

A veces nos sentimos fuertes y listos para grandes azañas... Otras veces, apenas logramos sostenernos sobre nuestros pies. Pero el Señor conoce y ama nuestra pequeñez, sale sin escándalo a socorrer nuestra pobreza. Su misericordia es nuestra esperanza ciega, nuestra certeza más robusta.

Para los cansados, los que caemos una otra vez, los que casi podemos tocar la herida abierta de nuestras miserias y aún así vemos que el corazón no desfallece, nos viene bien recordar que Dios nos ama incondicionalmente. Esto nos anima en la tarea de ser santos, nos integra, nos conmueve.

"Un santo es imposible si no es un hombre, no digo un genio, sino un hombre completo dentro de sus propias dimensiones" (San Alberto Hurtado).
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Lo que agrada a Dios es un canto compuesto por Luis Alfredo Díaz sobre un texto de Santa Teresita de Lisieux. Se encuentra en el disco dedicado a esta doctora de la Iglesia, "Teresa de Lisieux". Puedes bajar la letra y los acordes aquí (Lo que agrada a Dios).

8 de agosto de 2009

Alfarero del hombre



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San Ignacio de Loyola nos invita a "considerar cómo Dios trabaja y labora por mí en todas las cosas criadas sobre la haz de la tierra" (EE 236). Unimos nuestros propios trabajos al de Aquél que nos ha regalado todo; a ese Dios activo y perfecto en el amor; en quién vivimos, nos movemos y existimos (Hechos 17, 28).

Alfarero del hombre, mano trabajadora
que, de los hondos limos iniciales,
convocas a los pájaros a la primera aurora,

al pasto, los primeros animales.

De mañana te busco, hecho de luz concreta,

de espacio puro y tierra amanecida.

De mañana te encuentro, Vigor, Origen, Meta
de los profundos ríos de la vida.



El árbol toma cuerpo, y el agua melodía;

tus manos son recientes en la rosa;

se espesa la abundancia del mundo a mediodía,

y estás de corazón en cada cosa.



No hay brisa, si no alientas, monte, si no estás dentro,

ni soledad en que no te hagas fuerte.
Todo es presencia y gracia. Vivir es este encuentro:

tú, por la luz, el hombre, por la muerte.



¡Que se acabe el pecado! ¡Mira, que es desdecirte

dejar tanta hermosura en tanta guerra!
Que el hombre no te obligue, Señor, a arrepentirte
de haberle dado un día las llaves de la tierra.

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Alfarero del hombre es una composición de Oscar Silva a partir de un himno de la Liturgia de las Horas. Se encuentra en su disco "Dios no ha muerto". Puedes bajar la letra y los acordes aquí para interpretar esta canción (Alfarero del hombre). Hay muchos recursos en la internet para rezar. Te sugerimos el portal de los jesuitas irlandeses en español para una meditación corta y cotidiana (Sacred Space).