29 de junio de 2009

Quédate con nosotros



(Escuchar aquí)

Desde el continente de la esperanza, como lo ha llamado Benedicto XVI, le suplicamos al Señor por esta Misión Continental que busca renovarnos a todos en el amor y la solidaridad. Son tantos los sueños, los desafíos y las búsquedas. Es tanta también nuestra gratitud al Señor que nos ha llamado a la vida. Esto nos mueve y nos enciende.

Unos a otros tenemos grandes noticias que regalarnos. El don de Jesucristo ha de ir impregnando nuestras relaciones humanas, nuestras instituciones, nuestras familias, nuestros trabajos; como semilla buena que cae en tierra fértil de amores y entregas, labrada con el esfuerzo de tantos y tantas.

Juntos somos convocados para compartir la misión de Cristo: sanar las heridas del corazón y del cuerpo entero, reconciliar a los desavenidos, promover la justicia, reconocernos hermanos y hermanas en la certeza del amor de Dios Padre.

Pidamos juntos, alegremente, que el Señor se quede con nosotros. Así lo hicieron los peregrinos de Emaús, que reconocieron la vida resucitada y las promesas cumplidas en el compartir sencillo de la mesa (Lc 24, 29-32). Nuestros pueblos saben de dolores y sacrificios. Pero también conocen la alegría de la fiesta y la esperanza nunca abatida y renunciada, aún en medio de la pobreza y la injusticia.

No nos callamos, no nos detenemos. Este nuevo llamado a una Misión Continental es una invitación a vivir nuestro bautismo comprometido, consecuente y solidario. Hay mucho que denunciar; hay mucho que construir. Que el Señor Jesús sea nuestra roca y nuestro horizonte para construir un mundo donde habite la justicia, donde reine la vida.

_____________________

Quédate con nosotros es una canción de Romina Gonzalez. Se encuentra en su segundo disco "Congregados por tu amor" (2009). Esta canción obtuvo el segundo lugar en el concurso del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) para definir el Himno de la Misión Continental. Puedes bajar el texto y los acordes aquí (Quédate con nosotros).

16 de junio de 2009

Hagan esto en memoria mía




Jesús, cuerpo entregado y sangre derramada, imagen visible del Dios que se hace pura exposición humana. En su entrega Jesús se ha despojado de su categoría superior para volverse accesible, manso y humilde de corazón. Dios en su Hijo no mantiene distancias entre el cielo y la tierra, sino que se quita corazas y renuncia a todos los seguros.

En los tiempos que corren esto impresiona fuertemente. Una presencia divina que voluntariamente no hace alarde de sí, que prefiere hacerse vulnerable y pasar inadvertida. Hoy, al igual que ayer, la presencia de Jesús Resucitado no violenta nuestros sentidos altaneros, que tienden a desmerecer lo sencillo y elemental cegados por lo espectacular.

No, el Hijo se hace manso, renuncia hasta a su cuerpo y su sangre entregándoselas a los hombres y mujeres de todos los tiempos, ofreciéndose como pan y vino eucarístico que señalan a toda presencia abierta, verdadera, que invita a la mesa, que restaura a los tristes, indignos y abandonados a su suerte.

La efectiva acción de Cristo Jesús interpela hoy a los espíritus inquietos y anhelantes de un mundo más reconciliado. Ubicándose en medio de la comunidad, invita a todos: hagan esto en memoria mía.

Es el llamado a volver a empezar, a acercarse al otro más pequeño, gesto que repara ese hambre de paz y solidaridad verdadera y comprometida. Es la más alta misión de reconciliar definitivamente en el amor al mundo con Dios y entre hermanos. Es el camino de Jesús entregado que sigue abriendo con su paso vivo en medio nuestro y con quien nos vemos arrastrados a hacer vida esos sus sueños.

______________________

Hagan esto en memoria mía es una composición musical de Cristóbal Fones, SJ con texto de Jorge Méndez, SJ. Se encuentra registrada en el disco "Tejido a Tierra" (2008) del mismo autor, producido por Oregon Catholic Press (OCP). En Chile lo distribuye Candil Producciones (Candil). Puedes bajar el texto y los acordes aquí (Hagan esto en memoria mía).

7 de junio de 2009

Laudamus te




Conmovidos por el don de la fe trinitaria, hoy damos gloria a Dios, Padre del cielo, y celebramos la paz que se nos regala en el Hijo de Dios, Jesús Resucitado, para vivir animados por el Espíritu de Dios, fuego de todo amor, de toda esperanza y alegría.

Lo alabamos, bendecimos y adoramos. Le damos gracias por su bondad infinita. El Señor Dios es rey del cielo y Padre todopoderoso. El Señor Jesús, hijo unigénito, es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, el que tiene misericordia y escucha nuestras oraciones.

Sentado a la derecha del Padre, Cristo intercede por nosotros y nos regala su Espíritu. ¡Gloria a Dios en el cielo!

Laudamus te, benedicimus te, adoramus te, glorificamus te...

Gratias agimus tibi propter magnam gloriam tuam,
Domine Deus, Rex caelestis, Deus Pater omnipotens.
Domine fili unigenite, Jesu Christe,
Domine Deus, Agnus Dei, Filius patris,
Qui tollis peccata mundi, miserere nobis.
Qui tollis peccata mundi, suscipe deprecationem nostram.
Qui sedes ad dexteram Patris, miserere nobis.

Porque sólo Tú eres santo, sólo Tú, Señor. Sólo Tú, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.

__________________

Laudamus te es composición del pianista cubano José María Vitier y forma parte de su obra "Misa Cubana a la Virgen de la Caridad del Cobre" (1997). En ella se conjugan la tradición clásica y los ritmos cubanos (danzón, contradanza y son) de un modo conmovedor y armonioso. Esta pieza musical, interpretada por el coro Exaudi, forma parte del canto de Gloria in excelsis Deo, propio del ordinario de la Misa.

4 de junio de 2009

Brisa suave




Ven, Espíritu Santo... La Iglesia proclama con todas sus voces, con todos los ritmos y melodías esta invocación que de mil formas resuena por estos días en medio de la riqueza universal de carismas y la diversidad generosa de la comunidad del Resucitado.

Como brisa suave, el Espíritu de Dios nos renueva y nos constituye Cuerpo de Cristo, testigos del triunfo del amor y la misericordia. Este mismo Espíritu es el que nos llena de su fuego, enciende nuestra esperanza y confirma la misión que compartimos todos los bautizados.

Con viva fe, invocamos al que es Señor y Dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; quien con el Padre y el Hijo juntamente es adorado y glorificado; el que habló por los profetas y nos llena de consolación...

Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre, don, en tus dones espléndidos.
Fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo.
tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas, y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma, divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre si tu le faltas por dentro;
mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo,
doma al Espíritu indómito, guía el que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.

______________________

Brisa suave es una composición de la cantante brasilera Ziza Fernándes, de larga trayectoria en la música cristiana y reconocido talento. Esta versión que presentamos aquí en el blog está interpretada por Daniela Valenzuela en el disco compilatorio "Espíritu Santo" que ha producido Candil Producciones en Chile (2008). Puedes bajar la letra y los acordes aquí (Brisa suave).