4 de junio de 2009

Brisa suave




Ven, Espíritu Santo... La Iglesia proclama con todas sus voces, con todos los ritmos y melodías esta invocación que de mil formas resuena por estos días en medio de la riqueza universal de carismas y la diversidad generosa de la comunidad del Resucitado.

Como brisa suave, el Espíritu de Dios nos renueva y nos constituye Cuerpo de Cristo, testigos del triunfo del amor y la misericordia. Este mismo Espíritu es el que nos llena de su fuego, enciende nuestra esperanza y confirma la misión que compartimos todos los bautizados.

Con viva fe, invocamos al que es Señor y Dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; quien con el Padre y el Hijo juntamente es adorado y glorificado; el que habló por los profetas y nos llena de consolación...

Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre, don, en tus dones espléndidos.
Fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo.
tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas, y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma, divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre si tu le faltas por dentro;
mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo,
doma al Espíritu indómito, guía el que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.

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Brisa suave es una composición de la cantante brasilera Ziza Fernándes, de larga trayectoria en la música cristiana y reconocido talento. Esta versión que presentamos aquí en el blog está interpretada por Daniela Valenzuela en el disco compilatorio "Espíritu Santo" que ha producido Candil Producciones en Chile (2008). Puedes bajar la letra y los acordes aquí (Brisa suave).