27 de octubre de 2008

Un recado de Dios




No temas...

Estas son las palabras que vienen de arriba... Las de YHWH a su Pueblo por medio del profeta Isaías, las del ángel a María, las del mismo Jesús a los discípulos. Estas son las palabras que Dios nos dirige con toda ternura y confianza. ¿Soy capaz de oírlas yo?

"Y ahora, así dice el Señor... No temas que yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre y eres mío. Si atraviesas las aguas, yo estaré contigo; en los ríos no te ahogarás. Si pasas por el fuego, no arderás, la llama no te quemará. Porque yo soy el Señor, tu Dios; el Santo de Israel, tu salvador" (Is 43, 1-3).

Desde nuestra entera vulnerabilidad, se nos pide un verdadero salto a la confianza. Esa actitud de los niños que se lanzan a los brazos de su padre y de su madre sin reservas. Capaces de llorar y de reir, de soñar y también de vivir serenos el día a día.

Saberse sostenidos, amados sin reservas ni condiciones. Rescatar nuestra dignidad de hijos e hijas, alimentar el futuro, caminar, sentir y gustar internamente, vivir a concho, amar en la verdad. No temas, pues hemos sido creados para la vida plena.

Así, desde la confianza, nuestra oración es efectivamente más honesta y transformadora, menos pedigüeña, voraz. Por eso es que alabamos al Señor. Nuestras almas se elevan agradecidas hacia él. Sin temor ponemos en sus manos amorosas nuestra plegaria.

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Un recado de Dios es una canción de Andrés Opazo, con texto del P. Esteban Gumucio, SSCC. La interpretación es de Laura Yáñez, miembro del Conjunto Los Perales, y se encuentra en su disco como solista "Un recado de Dios", producido por Luciano Valdebenito. La letra y los acordes de esta canción los puedes bajar aquí (Un recado de Dios).

19 de octubre de 2008

Como antes, más que antes




El Espíritu del Señor es quien trae la vida, quien despierta al taimado y levanta al caído. Quien habla por los profetas de ayer y de hoy... Es el Espíritu que enciende nuestro rostro y nos permite reconocer en Dios a un Padre amoroso, lleno de ternura.

Consolador de los pobres, Creador. Espíritu de luz profunda, espléndido en sus dones. Es el Espíritu Santo que inhunda nuestros amores porque habita lo más profundo, la carne misma de nuestras entrañas de barro que en Cristo se ha hecho plena, llena de esperanza.

Ese Amor que procede del Padre y del Hijo, que nos alienta, que riega nuestras sequías y nos sana desde adentro. Sin alienaciones, sin esos discursos ociosos o intimistas...

Espíritu que empuja la historia hacia la libertad, viento que nos mueve al encuentro con los otros, que imprime en nosotros el rostro mismo de Cristo. Siempre nuevo, santificante, fecundo.

Como antes, más que antes, Amor
sopla tu viento, ven Espíritu de Amor
enciende el Fuego que da vida en comunión
siembra tu huerto, inhunda mi corazón

Como antes, más que antes, Amor
sopla tu viento, ven Espíritu de Amor
alienta el alma, da esperanza, da calor
tú me conoces y me amas como soy

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Como antes, más que antes es una composición de Juan Ignacio Pacheco, sacerdote de la comunidad de los Padres de Schoenstatt. Se encuentra en el disco "Vita", que puedes adquirir a través de Candil Producciones. La letra y los acordes los puedes bajar aquí (Como antes, más que antes).

10 de octubre de 2008

Esta era una niña




Nuestra Señora recibió el saludo del ángel cuando aún era una muchacha. El ardor que llevaba dentro la hizo atenta discípula y generoso vaso de la fuente más pura, de la gracia más abundante.

Sin aspavientos ni extravagancias... sencilla flor de la creación, agua más que el río, fuego más que el sol. Su pecho esperaba al Mesías, sus ojos cuidaban el alba. María niña, María juego y vida, entrega y gozo. María madre, María dolor y compromiso. María vida y esperanza.

La Iglesia entera se goza en su canto: "Mi alma engrandece al Señor, y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humildad de su sierva. Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí cosas grandes el Poderoso. Su nombre es santo, y su misericordia es eterna con aquellos que lo honran" (Lc. 1, 47-50).

Y es que Dios se manifiesta en los sencillos y pequeños. Así también sale a nuestro encuentro, cumpliendo sus promesas, elevando lo más humano. Es el Dios Justo que trae la vida y restaura el corazón abatido, que en Jesús trae la buena noticia a los pobres y los pecadores...

"Actuó con la fuerza de su brazo y dispersó a los de corazón soberbio. Derribó de sus tronos a los poderosos y engrandeció a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y a los ricos despidió sin nada. Tomó de la mano a Israel, su siervo, acordándose de su misericorida, como lo había prometido a nuestros antepasados, en favor de Abrahán y de sus descendientes para siempre" (Lc. 1, 51-53).

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Esta era una niña es un himno de la Liturgia de las Horas musicalizado y adaptado por Oscar Silva. Se encuentra en su disco "Dios no ha muerto", del cual ya hemos presentado otra canción anteriormente (Dios no ha muerto). Interpreta este hermoso canto Ximena Gray. La letra y los acordes los puedes bajar aquí (Esta era una niña).

5 de octubre de 2008

Sonrisa de Dios




En el camino todos vamos un poco a tientas... La paz muchas veces llega como el fruto de una lucha larga y afanosa. Y es que el dolor no sólo nos muestra nuestra fragilidad, sino también refleja el aprendizaje lento del corazón humano.

Todos cargamos una historia larga de encuentros y desencuentros, cometemos errores, perdemos el rumbo. En nuestra retina quedan grabados rostros de luz y de sombra. En nuestro cuerpo van quedando las cicatrices de intentos fallidos y busquedas mezquinas.

La vida misma es una batalla por la libertad del que se reconoce a sí mismo amado por Dios y está dispuesto a vivir en esa verdad. Descubrir que no nos definen tanto nuestros límites; que lo que marca nuestra existencia es la dignidad de hijos amados del Padre, algo que se nos ha regalado gratuitamente.

Surge entonces la sonrisa transparente. No la alegría fugaz del que se apodera del don, sino la paz del que se abre a la fuente de todo don. Es el Dios de los pobres, del que permanece agradecido, abierto desde la propia pequeñez; del que vive de la gracia que compromete y sostiene.

Libre al fin de esclavitud e idolatrías,
libre al fin para cantar tu libertad:
Dios de pobres, enfermos y excluídos,
Dios que viertes tu sangre al liberar.

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La canción Sonrisa de Dios es una composición de Juan Manuel León. Forma parte de la producción preparada en honor de la Beata Laurita Vicuña, "Más allá de las cumbres", que hemos presentado ya antes en este blog (Creo en ti, te lo vuelvo a decir, Felices los que dan la vida por amor y Tu amor, Padre).

Esta versión está interpretada por Teresa Larraín y Cristóbal Fones, SJ. Puedes bajar la letra y los acordes aquí (Sonrisa de Dios).