24 de abril de 2008

Nada te turbe




Nuestra vida anda todo el tiempo a las carreras. El trabajo, las cuentas, los estudios, el tráfico, los compromisos; metas que cumplir, impresiones que dar, papeles que ordenar, horarios que seguir...

Muchas cosas turban nuestro corazón a diario. Y algunas son verdaderamente significativas. Otras, en cambio, no tienen mayor importancia, pero sentimos que fácilmente nos arrebatan la paz y la esperanza.
Nada te turbe
nada te espante
todo se pasa
Dios no se muda
la paciencia
todo lo alcanza
Quien a Dios
tiene nada le falta
Solo Dios basta

¡Cuán necesario es volver una y otra vez a centrar nuestros afectos!

Recordar que Dios está caminando con nosotros, que sostiene nuestros sueños más profundos y que es fiel a su Promesa nos ordena el alma y nos ayuda a disponer el corazón para una vida más auténtica.

No serán, pues, los miedos ni los problemas los que definan nuestro andar. No será el presente, ni lo pasado, ni lo futuro... "Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?" (Rom 8, 31-39).

La música puede ser una gran ayuda porque es también un "modo de preparar y disponer el alma, para quitar de sí todas las afecciones desordenadas, y después de quitadas para buscar y hallar la voluntad divina en la disposición de su vida" [EE 1].
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Nada te turbe es una composición de Tere Larraín, basada en el conocido texto de Santa Teresa de Ávila (1515 - 1582). Su sencillez cautiva desde el primer momento. La misma autora es quien interpreta este canto, que puedes encontrar en su disco "Dios te ama", producido por Candil Producciones.

La letra y los acordes los puedes bajar aquí (Nada te turbe). El tono original de la grabación está un poco más alto (Db), pero para los guitarristas será más fácil tocar la canción en C y poner el cejiillo en el primer espacio.

18 de abril de 2008

Consagrados a ti




La consagración es la entrega del ser humano completo, del hombre total. Darse, dedicarse con ardor y pasión a la vocación que hemos recibido nos introduce en el misterio de lo sagrado, donde Dios y el hombre comparten la amistad, la vida y la misión.

Nos consagramos los unos a los otros en el matrimonio, en el servicio, en el trabajo, en el amor concreto del compromiso cotidiano. Nos consagramos a Cristo en el bautismo, en la escucha de su Palabra, en la comunión de su Cuerpo.

Muchos hombres y mujeres también se consagran en la vida religiosa, viviendo -según sus diversos carismas- enteramente volcados a la tarea apostólica, campartiendo con Jesús el oficio de consolar, atendiendo a las necesidades de los olvidados, compartiendo el pan y la sonrisa.

Animados por el amor, urgidos por la justicia que brota de la fe, queremos ofrecernos para servir bajo la bandera de Cristo. Nos confiamos a su amor y su gracia para echar a andar este camino.

Él conoce bien nuestra humanidad... Le pedimos que fecunde nuestras miserias y refunde nuestras fronteras, que ensanche nuestra mirada y expanda nuestro corazón hasta el deseo de la identificación total.

Sin escabullir el derrotero de la cruz, sino más bien pidiendo la gracia de ser recibidos como compañeros en la tarea del Reino, abrimos nuestros brazos y decimos con alegría:

"Eterno Señor de todas las cosas, yo hago mi oblación con vuestro favor y ayuda, delante vuestra infinita bondad, y delante vuestra Madre gloriosa y de todos los santos y santas de la corte celestial, que yo quiero y deseo y es mi determinación deliberada, sólo que sea vuestro mayor servicio y alabanza, de imitaros en pasar todas injurias y todo vituperio y toda pobreza, así actual como espiritual, queriéndome vuestra santísima majestad elegir y recibir en tal vida y estado" [EE 98].
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Consagrados a ti es una canción de Cristóbal Fones, SJ, basada en un texto compuesto para la celebración de sus votos perpetuos en el año 1996. Se encuentra en el disco del mismo nombre, que puedes adquirir a través de Candil Producciones en Chile o Ediciones San Pablo en España. La letra y los acordes los puedes bajar aquí (Consagrados a ti).

11 de abril de 2008

Felices los que dan la vida




Bienaventurados los hombres y mujeres que se arriesgan a amar. Son felices porque llevan a Dios en el corazón. No es que sean mejores, es simplemente que son más libres.

Dar sin condiciones, regalar el perdón, conservar el corazón íntegro, luchar por la justicia del Reino... Lo que caracteriza al discípulo no es su perfección, sino su pasión por la misión de Cristo: el que ha experimentado el amor verdadero sabe que otro mundo es posible.

Todos queremos ser felices, pero nos cuesta encontrar la felicidad auténtica, duradera. Y es que quizás la andamos buscando en el lugar equivocado... Jesús nos señaló el camino hacia la plenitud con su propia vida y nos enseño con sus palabras quiénes son los primeros bienaventurados de Dios (Mt 5, 1-12).

La Pascua nos recuerda que la humanidad entera está llamada al amor, a la Vida plena. Y hay un modo particular en el que cada uno es invitado y sostenido por Dios para dar la vida, luchar por ella, consagrarla, defenderla, cultivarla y conservarla en su dignidad. Eso se llama vocación.

En este tiempo la Iglesia nos invita a orar de un modo especial por las vocaciones sacerdotales y religiosas... Pidamos al Padre que siga invitando a muchos al amor consagrado.

Y abramos también nuestros propios oídos y corazón para que, cualquiera sea nuestra vocación, "no seamos sordos a su llamamiento, mas prestos y diligentes para cumplir su santísima voluntad" [EE 91].
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Felices los que dan la vida por amor es una composición de Juan Manuel León, SDB. Forma parte del disco "Más allá de las cumbres" en honor de la Beata Laura Vicuña (puedes bajar todas las canciones desde la sección Archivos y Recursos del menú principal). La producción pertenece a la Congregación Hijas de María Auxiliadora.

Interpretan esta canción Juan Manuel León, SDB y Cristóbal Fones, SJ. Aquí puedes acceder al texto y los acordes (Felices los que dan la vida por amor). El tono de la grabación es Ab, pero para facilitar la lectura he escrito los acordes en G. En la guitarra basta poner el cejillo en el primer espacio.

5 de abril de 2008

Dios no ha muerto




La celebración del Misterio Pascual es nuestra memoria viva de un Dios que no cesa de salir a nuestro encuentro... Jesucristo, el Señor muerto y resucitado, marca la entrada definitiva de Dios en la historia del ser humano.

"Quien diga que Dios ha muerto,
que salga a la luz y vea
si el mundo es o no tarea
de un Dios que sigue despierto..."

A veces nos resulta difícil encontrar a Dios, pero la verdad es que no está lejos. Así, San Ignacio nos invita en los Ejercicios Espirituales a "considerar cómo Dios trabaja y labora por mí en todas (las) cosas criadas sobre la haz de la tierra" [EE 236].

Y es que el Señor vive en nuestras casas, anda a nuestro paso, camina nuestras calles, acompaña nuestras luchas. Como canta este himno:

"Ya no es su sitio el desierto
ni en la montaña se esconde;
decid, si preguntan dónde,
que Dios está -sin mortaja-
en donde un hombre trabaja
y un corazón le responde".

Como hizo con los peregrinos de Emaús, el Resucitado abre nuestros ojos para reconocerlo a nuestro lado. Con él se siembra y con él brota la tierra; el grano debía enterrarse para que saliera a la luz el trigo... La muerte y el pecado han sido vencidos.

Aferrémonos a la certeza serena y profunda que nos regala la fe. Dios sigue vivo, creando y amando. Y nos sigue invitando a ser parte de esta tarea hermosa que empuja la vida y renueva la esperanza.
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Dios no ha muerto es una adaptación del tradicional himno de las horas "Te está cantando el martillo", que acompaña la oración del mediodía. La música es composición de Oscar Silva y transmite con especial acierto el sentido profundo del texto. Puedes bajar la letra y los acordes aquí (Dios no ha muerto).