29 de marzo de 2008

Cantaré por siempre




"¡Cantaré por siempre tu amor, Señor
Celebraré las maravillas de tu nombre
pues tu palabra es un canto de perdón
una canción de misericordia y de paz!"

El gozo de este tiempo pascual es al mismo tiempo una invitación para dejar que la luz del Resucitado vaya llenando todos los rincones de nuestro diario vivir, como nos recuerda este salmo:

"Que al despertar nos llenemos de tu amor y cantemos himnos de alabanza en nuestros días, pues tu amor es tan alto como los cielos y tu fidelidad tan cierta como el amanecer".

Hacer de nuestra vida un canto es recorrer con Jesús su propio camino. La música de la vida cristiana es, sin duda, un reflejo de la pasión de Dios por el ser humano. La canción nos hace volcarnos hacia afuera, compartir, comunicar, exponernos, generar nuevas relaciones...

Hemos experimentado su amor infinito, vamos ahora a compartirlo y a celebrarlo. "Cantaré por siempre tu amor, pues tú eres mi refugio y mi fortaleza; tú llenas el mundo con tu espíritu que da vida".

El don del Resucitado es la paz, que disipa los miedos y nos lanza a la vida. El Señor ha entregado su vida para que la nuestra fuera restaurada. Así, animados por ese amor, nos hacemos uno con él para ser "otros Cristos" y participar en la construcción de un mundo nuevo.

Pidamos al Padre en estos días la gracia del "conocimiento interno de tanto bien recibido, para que, enteramente reconociendo, podamos en todo amar y servir a su divina majestad" [EE 233].
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I will sing forever es composición de Manoling Francisco, SJ. Interpreta esta música el grupo Bukas Palad, de gran impacto en la música católica de Filipinas, que este mismo jesuita ayudó a fundar hace ya algunos años atrás. La canción se encuentra en el disco "The Best of Bukas Palad", volumen 2. Puedes bajar el texto y los acordes aquí (I will sing forever).

La música de Manoling ha atravezado continentes y tiene versiones en inglés, chino y otros idiomas. Sus trabajos litúrgicos han tenido gran acogida y se encuentran recopilados en numerosos discos, grabados y distribuidos por el Centro de Comunicaciones de los Jesuitas, en su sección Jesuit Music Ministry.

22 de marzo de 2008

Resucitó el Señor




¡Su amor fue más fuerte que la muerte!

El Señor ha resucitado...

"En verdad es justo y necesario aclamar con nuestras voces y con todo el afecto del corazón, a Dios invisible, el Padre todopoderoso, y a su único Hijo, nuestro Señor Jesucristo" (Pregón Pascual).

La Iglesia canta de alegría... recibe el perdón estremecida; los pobres saltan de contentos, se sientan a la mesa... se ponen de pie. El Señor cumple su Promesa. La salvación se hace vida infinita, abundante.

Hoy es día de fiesta. Dios, en su infinita bondad, ha restaurado la suerte de los humillados y despojados: Jesús, el Señor crucificado, vive glorioso para siempre. Los pobres se ponen de pie, los perseguidos encuentran la paz; los pecadores reciben el consuelo y el perdón.

Aquí descansa la certeza de nuestra esperanza. Porque hemos muerto con Cristo en el Bautismo, con él participamos ya de la Vida plena que se nos ofrece como don: vida en abundancia, vida de justicia y amor auténtico, libre, eficaz.

Jesús, el Señor, es el lucero que no tiene ocaso, el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo. Él es quien se ofrece continuamente por nosotros e intercede por todos. Él es quien, volviendo del abismo, brilla sereno para el linaje humano. ¡Feliz culpa que mereció tal Redentor!

Su victoria alcanza todos los rincones de la tierra... el pecado, la violencia, el odio y la muerte no tienen la última palabra. Dejemos que el gozo pascual nos inunde, transforme nuestras vidas y se expanda en signos y gestos de amor.
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Resucitó el Señor es una canción para celebrar esta Buena Noticia. El texto es de Paula Richards y la música de Cristóbal Fones, SJ. Puedes bajar la letra y los acordes aquí (Resucitó el Señor). Este canto es apropiado para celebraciones juveniles y tiene un estribillo fácil de aprender.

La canción se encuentra con distintas versiones en el disco "Padre, te canto" y "Consagrados a ti", que puedes conseguir a través de Candil Producciones o en disquerías de Chile, España, Colombia, Argentina, Bolivia y México. En Estados Unidos encuentras esta canción como parte de la colección "Sal de la Tierra", publicada por Oregon Catholic Press.

14 de marzo de 2008

El Señor de la Historia




El Misterio Pascual condensa lo esencial de nuestra fe, la gran Buena Nueva de Jesucristo, nuestra Pascua, el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo. Estos días que llamamos "santos", celebramos de forma solemne a Aquél que "muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró nuestra vida".

Nuestra propia historia se traduce, se revela y se asume en la suya. Es en su entrega, sus gestos, su palabra y su silencio, que el Señor nos fue mostrando el sentido verdadero de la vida, de nuestra propia vida.

En estos días "adoramos su cruz y alabamos su resurrección, pues del árbol de la Cruz ha venido la alegría al mundo entero"; la efusión del gozo pascual renueva nuestros sueños y nos desborda de gozo.

Lo que celebramos es la Vida que nos viene de Dios, no la muerte ni las llagas por sí mismas. Lo que desborda de esperanza nuestro corazón no es la crudeza de su pasión, sino el sentido redentor que vislumbramos en ella.

Contemplamos el sacrificio de Cristo con amor, con asombro, con dolor y arrepentimiento, con respeto y consuelo, justamente porque podemos reconocer en él la fuente de nuestra propia salvación.

Así, renovados en nuestra fe bautismal nos disponemos a morir con Cristo para vivir con él. Comprometemos también nuestras vidas para luchar contra toda injusticia; promoviendo la transformación de las actitudes, las estructuras o las condiciones de vida que perpetúan su pasión hoy en tantos y tantas que sufren a nuestro alrededor.

Jesús resucitado es la esperanza y la fuerza de aquellos crucificados por el mundo: los postergados, los pobres y sencillos, los olvidados, los humillados, los perseguidos. Pues con él viene la justicia: lo imposible, lo increíble, lo inesperado se vuelve certeza de la fe: la muerte ha sido vencida...
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El Señor de la Historia es una canción que nos prepara para celebrar este misterio de la muerte y resurrección del Señor desde la perspectiva de la esperanza. La versión que escuchamos aquí es interpretación de Patricia Abarca y se encuentra en el disco "Toronto 2002, Con Cristo construimos la Paz", producido en Chile por la Vicaría de Pastoral Universitaria y el Arzobispado de Santiago como material de acompañamiento para el Encuentro Mundial de la Juventud, celebrado en Canadá el año 2002. El texto y los acordes los puedes bajar aquí (El Señor de la Historia). Para voces masculinas recomiendo transportar los acordes a G.

6 de marzo de 2008

Volver a volar




No basta "saber" que Dios es misericordioso, que nos conoce y quiere nuestro bien. La invitación es a compartir con él la vida, las luchas y las esperanzas, a confiarnos a su amor y su gracia.

La vida en el Espíritu consiste en un llegar a ser, aceptar, conocer y vivir plenamente lo que en verdad ya somos: hijos amados. Y este peregrinar pasa necesariamente por unir nuestro propio camino al de Jesús, el Hijo por el cual podemos llamar a Dios Padre.

En este tiempo en que buscamos una unión más íntima con el Señor y su misión, escuchamos su llamada: "El que quiera venir en pos de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz de cada día y me siga" (Lc 9, 23). ¿Cómo podría definir hoy el contenido de esta invitación para mi vida concreta?

Es confiándonos a su gracia, dejando de asegurarnos la aceptación o aferrarnos a lo que tenemos, que podemos ganar la verdadera libertad, esa vida en abundancia que nos permite movernos al compás de los soplos del Espíritu.

"Dame la cruz, te doy mi cruz, dame tu mano
sólo así podré entregarme por entero
y caminar nuevamente por el aire
como la hoja que se mueve con tu viento".

Pedimos humildemente durante este tiempo de Cuaresma que el Señor nos ayude a hacer la ofrenda del corazón libre, para que así, "siguiéndole en la pena, también le sigamos en la gloria" [EE 95].
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Volver a volar es una composición del P. Juan Ignacio Pacheco. Se encuentra en su disco "Levántate", que puedes adquirir en las librerías del Movimiento de Schoenstatt o a través de Candil Producciones. Esta versión la interpreta Cristóbal Fones, SJ.

Puedes acceder a todo el material compuesto por el P. Juan Ignacio y por otros seminaristas y padres de Schoenstatt en Chile a través de este link (Música desde Schoenstatt). El texto con los acordes puedes descargarlo aquí (Volver a volar).