31 de enero de 2008

Himno de la mañana I




Cada mañana es un tiempo privilegiado para ofrecernos al Padre a corazón abierto. Este canto es un precioso himno de la liturgia que nos puede ayudar a conectarnos con este "Dios que trabaja", como dice San Ignacio, y que hace camino junto a los hombres y mujeres de nuestro mundo.

Con sencillez somos invitados a conectar nuestros propios afanes a los de los pobres y sencillos, esperando que la bondad de Dios convierta sus penas en sonrisas, comprometiendo nuestras vidas en la promoción de la justicia del Reino que sostiene su esperanza...

"Llorando van llevando la semilla;
duro quehacer de todos nuestros días.
¡Que vuelvan con canciones en sus labios,
trayendo entre los brazos sus gavillas!"

Nuevos días florecen para nosotros no sólo al amanecer. Cada vez que volvemos al Padre de la mano de Cristo, el tiempo de la vida se nos abre y nos descubre la alegría de saber que estamos juntos en este peregrinar. La conversión al Señor es siempre conversión al prójimo.

Hermanados en Jesús, animados por el Espíritu Santo, cantamos con nuestras voces y nuestras acciones la bondad de un Dios que no se cansa de llamarnos a compartir su mesa.
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Este Himno de la mañana lo encuentras en el disco "El Señor es mi luz y mi salvación", publicado por Tiberíades. Lo interpretan sacerdotes y hermanos de la Congregación de Los Sagrados Corazones.

La letra y los acordes los puedes bajar aquí (Himno de la mañana I). Es un excelente material para oraciones comunitarias y retiros. La música es sencilla y fácil de seguir. Si se acompaña con la guitarra, recomiendo bajarla medio tono a E (Mi) para facilitar los acordes.

26 de enero de 2008

El amor permanecerá




"Fey piwkeyechen ta chumkawnorume aflaiay", el amor nunca pasará... Cantamos esta verdad desde lo más hondo de nuestra fe. Y no son palabras vacías, sino el centro mismo de nuestra esperanza. Pues sabemos que con Jesús la misma muerte ha sido vencida, el amor fue más fuerte y se queda en la historia para siempre.

En mi experiencia junto al pueblo mapuche, esta convicción se hizo aún más contundente frente a tanta marginación, racismo y frustración que han de soportortar a diario. La tentación de explotar en la violencia, de perder toda esperanza, de consumirse en la ira está a la puerta de muchos hermanos y hermanas que luchan por un reconocimiento de su dignidad.

No hay que ir muy lejos para encontrar el rostro de este Cristo crucificado que clama por nuestro compromiso: migrantes, mujeres solas, niños con hambre, golpeados por la pobreza aún antes de nacer, indígenas, campesinos, jóvenes sin trabajo, obreros mal remunerados, ancianos, personas con profundos quiebres humanos...

El amor nuestro no alcanza, se rinde con facilidad. Pero si vivimos en el amor del Señor, nuestra debilidad se hace fuerte; el rencor, la arrogancia, nuestro propio egoísmo no tienen la última palabra.

Es justamente por la fe que podemos ver en el otro a un hermano y en Dios a un Padre. Dejemos que sea éste amor extrovertido, capaz de sacrificio, perdón y compasión el que conduzca y funde nuestras vidas. La canción termina parafraseando en mapudungun los versos del conocido himno al amor:

"El amor es paciente y bondadoso; no tiene envidia ni orgullo ni arrogancia. No es grosero ni egoísta, no se irrita ni es rencoroso; no se alegra de la injusticia, sino que encuentra su alegría en la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca pasará" (1Cor 13, 4-8a).
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El amor permanecerá fue compuesta en 2001, primero enteramente en idioma indígena (Cfr. Misa ülkantun) y luego adaptada para contribuir a la celebración del Encuentro Mundial de Jóvenes en Toronto el año 2002. Los acordes son sencillos y puedes bajarlos aquí (El amor permanecerá). La versión que escuchas se encuentra en el disco Consagrados a ti, que puedes adquirir en Candil Producciones.

19 de enero de 2008

Amar sin descanso




¿A quiénes amar? Es la pregunta que se hace San Alberto Hurtado, SJ y que puede iluminar nuestro caminar cotidiano... Él amó sin descanso a Dios y, con ese mismo amor, amó sin descanso al prójimo, en especial a los más pobres.

El mandato más grande que brota de nuestra fe es al mismo tiempo el camino único por el cual somos liberados para la vida auténtica y definitiva: el amor es la expresión más concreta de nuestra experiencia de Cristo. De la ternura infinita del Padre surge también un llamado tenaz a compadecernos por la miseria de tantos que sufren, a comprometernos con su causa, a amarlos sin descanso.

Esta canción está inspirada en una reflexión del P. Hurtado escrita en 1947 (Cfr. Hurtado, Alberto. Un fuego que enciende otros fuegos. Universidad Católica de Chile. 2004. Pg 29) y se estructura en tres niveles. La parte primera responde a la pregunta por quienes han de ser el objeto de nuestro amor. La segunda parte es una oración al Padre, fuente del amor que enciende nuestro corazón.

La tercera parte es un coloquio con el pobre, el que sufre... con el Cristo que vive en ellos hasta identificarse con sus miserias: "Amar siempre el bien que se encuentra en ti, amar lo que te hace vivir, amar hasta ya no poder soportar el yugo que te hace llorar... luchar en favor de lo que arde en tus venas, llegar hasta el mismo final..."
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Amar sin descanso está compuesta e interpretada por Pablo Coloma. Puedes bajar la letra y los acordes aquí (Amar sin descanso). La canción forma parte del disco Un fuego que enciende otros fuegos, que se grabó en homenaje al P. Alberto Hurtado.

1 de enero de 2008

Buen Pastor




En nuestras correrías de cada día a veces perdemos el rumbo, se nos olvida dónde hemos de buscar la verdadera alegría, dónde disipar nuestros miedos y encender la esperanza. Jesús es el Buen Pastor que sale una y mil veces a nuestro encuentro. Nadie nos conoce como él.

El Señor nos enseña a amar con su propia vida y nos lanza a la misión: "Sigue mis pasos: justicia y amor". En esta canción hay imágenes dadas vuelta... En Cristo, el redil no es ya el espacio de refugio seguro ante el mundo, sino que se vuelve el fundamento de nuestra propia confianza para salir a andar los caminos con Aquél que nos rescata de miedos y egoísmos: "los cercos se abren, Liberador".

Este canto sencillo puede ayudarnos a mirar a nuestro Pastor y dejarnos cargar sobre sus hombros. Así, en la quietud o en la tormenta, sabemos que él está a nuestro lado, podemos reconocer su voz...
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La canción Buen Pastor fue compuesta por Cristóbal Fones, SJ en 1996, inspirada en los textos de Jn 11, 1-16 y Sal 23 (22). Puedes bajar la letra y los acordes aquí (Buen Pastor). La versión que escuchas se encuentra en el disco Consagrados a ti, que puedes adquirir a través de Candil Producciones.