29 de septiembre de 2008

Himno de la tarde




Este himno de la Liturgia sea nuestra gratitud hecha canto, en medio de los cansancios de cada día, confiados en que sólo Dios puede darnos el reposo y la paz que tantas veces buscamos a tientas, afanados en mil tareas, desconfiados y perplejos, conscientes de nuestro barro frágil.

Que nuestros cuerpos y corazones reciban el abrazo del Padre, que nuestros ojos posen su mirada en los del Hijo y nuestros deseos profundos se hagan vida conducidos por los soplos del Espíritu.

Cuando la luz del día está en declive
Y pierden resplandor las claridades
Concédenos, Señor, venir humildes
A darte nuestro amor por tus bondades

Así vuelven, Señor, a sus hogares
Los hombres del trabajo de este día
Cargados de ilusiones entrañables
Vividas con dolor, con alegría

Alivie su cansancio y sus dolores
La dulce madre noche en su regazo
Convierta en realidad sus ilusiones
La fuerza omnipotente de su brazo

Acoge bondadoso, Padre excelso
El santo sacrificio vespertino
Tu Espíritu y tu Hijo, Señor nuestro
Al hombre en su camino lo acompañen

Amén
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Este Himno de la tarde pertenece a la Liturgia de las Horas. Lo interpreta el coro de sacerdotes y hermanos de la Congregación de los Sagrados Corazones en su disco "El Señor es mi luz y mi salvación", publicado por Editorial Tiberíades. La letra y los acordes los puedes bajar aquí (Himno de la tarde).