15 de mayo de 2008

Credo




La Trinidad es un regalo infinito y un desafío constante. Dios ha querido comunicarse con nosotros salvándonos, dándonos vida abundante, regalándose entero.

Y lo ha hecho penetrando nuestra historia, enviándonos a su propio Hijo (Juan 3, 16-18) y regalándonos un Espíritu que nos hace hijos adoptivos en él; que nos permite clamar "Abba", Padre (Rom 8, 15).

Si Dios es el amor mismo, entonces podemos imaginarnos esa profunda comunión y amistad que revela la vida trinitaria. Todo lo que viene de él es vivificante, transparente de un misterio que no se deja atrapar, pero que despierta en nosotros la alegría profunda de sabernos amados.

"Creo en un sólo Dios,
Padre omnipotente,
creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible..."

"Creo en un sólo Dios,
Jesucristo el Señor,
Hijo unigénito de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos..."

"Creo en un sólo Dios,
Espíritu Santo,
Señor y Dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo..."

Dios no es solitario, sino comunión radical. Vivamos también nosotros "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo" esa vida que se expande y fortifica en gestos de amor, compasión y unión fraterna.
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Credo forma parte de la misa "Verbum Panis", compuesta por Mite Balduzzi (texto de Chiara Casucci) e interpretada por el coro del Movimiento Juvenil Construir. Puedes bajar la letra y los acordes aquí (Credo).