21 de febrero de 2008

Amar sin parar




Toda la Ley y los profetas se resumen en el mandamiento del amor (Mt 22, 36-40). Así de simple: no hay nada más grande, más duradero, más fundamental. Es amor lo que nos pide el Señor, no otra cosa. Sólo amando llegamos a conocerlo, sólo amando permanece él en nosotros (1 Jn 4, 7-12).

En este tiempo en que encontramos tantos motivos para malgastarnos tratando de "salvar" nuestra propia vida, nuestra imagen, nuestro éxito, este canto nos devuelve el deseo de amar hasta quedar consumidos, de perder la vida para hacerla plena.

Queremos renovar nuestra confianza en Dios durante esta Cuaresma, sabernos sus hijos e hijas amados, convertir el corazón para vivir reflejando su amor. ¡Cuánta gente no conocemos que se ha envejecido amando, entregándose por sus hijos, su familia, por los que sufren!

Y es que el amor verdadero no hace cálculos mezquinos, sino que se entrega y se crucifica junto al de Jesús. Gastar nuestras manos, abrazar al que está solo, perdonarnos, atreverse a apoyar la lucha justa de quien ha sido marginado.

Amar es la vocación del cristiano; es su horizonte y su misión. Ahí se juega nuestro sacerdocio bautismal, ofreciéndole a Dios el mundo, presentando sus necesidades; haciendo de nuestro propio corazón el altar donde la ofrenda de la vida se multiplica.
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Amar sin parar es composición del P. Luciano Irmaín y forma parte del excelente trabajo que realiza junto al grupo Sertres en Argentina. Esta canción aparece en el disco (Cerca), que editó conjuntamente la Comunidad Misionera de Cristo Resucitado y la Productora De la Raíz el año 2004. Puedes bajar la letra y los acordes aquí (Amar sin parar).